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Entre Sueños Vivos de Mujer Lejana
Arrellanado en mi sillón de cuero vino, purpúreo oscurecido, con el cuello dilatado la columna galga de cansancio tirado contra el respaldón, los ojos áridos, abiertos, inflamados, -sin decir nada-
Manos al borde del entumecimiento pétreo estoy entre trayectorias de esquinas y ventanas.
Hay silencio y me diluyo en lo absoluto siendo
omisión deliberada al comprimir espejismos, de amor perplejo sin tener a quién amar.
¡Ella está lejos! Tan lejos…
Y hostigo a la continuidad con la travesura del noctámbulo trazado y pienso, donde pienso alusión al como pienso…, comprendiendo intensamente reflexiones proverbial, en teoremas de adorarte en lo empalagoso del sigilo, con penumbras…, donde una luz me impide llorar para inundar a las sombras si estuviese el cuarto obscuro mientras
los pecíolos de nuestra piel se avejentan y la castidad de tu alma pide que mis besos la deshojen.-
Querrién ® / © Venezuela
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